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Ultima modificación: Domingo, Julio 25, 2004 .   

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[Carta a las Mujeres de: Kiko Benítez ] separacion de texto

—> 2. ¿Qué será eso que causa tanto miedo...?

Introducción:

Acerca de este documento

La vida está tan llena de cuestiones asombrosas y anacrónicas que sorprende el que las tomemos por naturales, por mucho que lo sean, sin que nos llamen profundamente la atención.

Pero si las observas y analizas te darás cuenta de que estas cuestiones, a pesar de parecer absurdas, tienen su razón y un cierto orden que las relaciona, al menos a la mayoría de ellas, en lo que llamaremos el "Ritual del Surco Rojo" o "de la Luna", cuyas manifestaciones objetivas —o signos evidentes, axiomas— carecen de explicación racional, demostrándote en consecuencia, que su sentido o función original no es aceptable para nuestro ser consciente, estructurando un sistema de prohibiciones, un tabú, que vamos a descubrir como "el tabú de la mujer o del amor".

Tendemos a suponer que los tabúes han sido cuestiones de las sociedades primitivas pero en realidad, nuestra vida cotidiana está llena de ellos y van desde la censura de un amplio sector de nuestra mente hasta múltiples prohibiciones, muchas de las cuales varían de persona en persona, que no necesitan de ninguna voluntad represiva para ser efectivas sin que nos percatemos, considerándolas de lo más normales.

Por ejemplo, no se necesita de ninguna voluntad especial para que no te muestres sentada en el excusado o no te desnudes en público o no juegues con excrementos o no seas amistosa con desconocidos [en el metro o en la calle], situaciones hacia las cuales los seres humanos primitivos, o en nuestro caso, los niños, tienden intensamente. Estos tabúes, transmitidos por la educación y la cultura —inculcados en los niños incluso por medio de la agresión y la tortura [golpes y castigos, más la amenaza constante de la suspensión del cariño]—, se diferencian de otros actos represivos, como el no eructar o el no escupir, por ser inviolables e inconscientes mientras que la mayoría de los actos de control son conscientes y voluntarios; sólo piensa en cuántas cosas recuerdas que no confesarías jamás. ¿Puedes?

Pero tenemos el problema de lo inconsciente. Hablaremos más que a menudo de los actos y represiones inconscientes y tú podrás discutirme que de dónde, que en tu vida lo inconsciente no existe y es obvio que realmente lo sientas así. Yo podría contestarte la perogrullada que precisamente por esto se le llama al inconsciente de esta manera pero con ello no te probaría nada.

Si tienes dificultades para poder entenderlo o aceptar, lo mejor que podemos hacer es mirar un poco lo onírico. Si no es así, sigamos adelante con los tabúes, de origen por supuesto inconsciente.

Nota sobre El Inconsciente y lo Onírico

Encontrarás que tu vida [cotidiana], como la de cualquiera, sucede como un continuo evitar hacer determinadas cosas, evitar que se sepa que haces determinadas otras o evitar el recordarlas si las has hecho, tratando constantemente de hacer aquellas que te alejan de las que debes evitar hacer o recordar o que tienes que disimular, y esto último, este tratar constantemente de hacer cosas es, en el fondo, la fuerza que al transformarse en colectiva construye nuestra cultura. [Este párrafo es súper importante.]

Y es así que esta misma cultura, la occidental, que "construimos" cotidianamente, te ha prometido múltiples sueños —amor, matrimonio, monogamia, compañía y fidelidad, entre otros muchos— que de una manera u otra no se ajustan, aunque tú no lo creas, a tus necesidades más íntimas y profundas, generándote al mediano y largo plazo un gran desconcierto o una intensa desilusión —esa profunda tristeza femenina— no atribuible a ningún aspecto concreto de la realidad, y que así como muchos de tus problemas pueden tener su origen en situaciones conflictivas mal resueltas durante tu infancia, estos tienen su causa en impulsos, reprimidos por tu educación, instintivos e inconscientes, de el animal que en parte te conforma y en tu difícil adaptación al medio civilizado o mejor dicho: al cautiverio*.

*Nota que el ser humano es la única especie animal que se domestica a sí misma.

Pero antes de seguir tengo que llamar tu atención sobre un sutil problema de las ciencias humanas que nadie parece muy interesado en abordar concluyentemente: estas ciencias que se dedican al estudio del Hombre no toman en consideración el que también existen ustedes, las Mujeres, y que somos al menos tan diferentes —un sexo del otro y en el sentido de "Ser"— como son de diferentes los niños de los adultos o de los adolescentes o de los ancianos, o como nos somos de diferentes entre las razas. Con esto te quiero decir que los fines últimos de la vida, sus problemas y soluciones, sus preguntas y respuestas y, sobre todo, sus misterios, no tienen por qué ser los mismos para hombres y mujeres, y creo que de hecho, en lo substancial, no lo son: ustedes o nosotros, sin los unos y los otros, somos sólo una parte, una respuesta sin su pregunta...
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