According to the more sensitive RFLP test, the genetic markers on the semen, which match the President's DNA (Bill Clinton), are characteristic of one out of 7.87 trillion Caucasians.(7)
(Informe Starr)
Del porqué volveré a nacer y el cuándo.
por Kiko Benítez.
El tema del renacer puede ser enfocado desde dos ángulos, el de la reencarnación, es decir, el renacimiento del "alma" en un cuerpo o ser distinto, o el del simple renacimiento del mismo cuerpo. Es este último caso el que tocaremos ahora, ciñéndonos en lo posible al actual conocimiento científico. El renacer parece, en principio, un suceso imposible además de innecesario (desde un punto de vista evolutivo). Sin embargo, si se considera el número de posibles combinaciones de nuestros cromosomas, esto es 4848, encontramos un número que, aunque enorme, tiene un límite. La cifra nos indica que es posible, sino inevitable, que cada 5,007020782635 x 1080 casos de nacimientos se repita un determinado ADN (la misma huella digital) y renazca un individuo que ya había vivido previamente o, incluso más, que esté simultáneamente vivo. La cifra, astronómica, no lo es tanto a partir de tres consideraciones: La primera hace referencia al número de habitantes actual en el mundo, esto es algo más de 13 x 109, número que se incrementa geométricamente, y que aumenta de la misma manera las posibilidades de una coincidencia de ADN tanto en el presente como, especialmente, en el futuro lejano. La segunda, es la tendencia ambiental e instintiva a favorecer ciertos cánones de belleza, esto es tipos humanos, influyendo en la reproducción y delimitando las perspectivas de nacimientos a determinados ADNs. El porcentaje de esta reducción es difícil de delimitar pero se podría aproximar que más de un 50% de los enlaces con meta reproductiva están motivados por aspectos erótico/estéticos, ya sea por el deseo inconsciente de reproducir ciertos rasgos, o, lo que resulta lo mismo, por la atracción que producen determinados rasgos en la pareja deseada. El resto de los enlaces se pueden considerar como "forzados" por múltiples factores que no tienen que ver directamente con la atracción personal. La tercera es la selección natural. Debemos considerar que un alto número de combinaciones cromosómicas son imposibles de realizar o de realizarse no aceptarían un embarazo normal (no se implantaría el óvulo, producirían abortos espontáneos o muerte precoz), aparte de las combinaciones que no se producirían jamás, como la reproducción entre rasgos que mutuamente se considerarían inaceptables. En el mismo aspecto de la selección natural debemos incluir la selección estética, quizás aún más importante, generando ambas una dirección reproductiva destinada a producir aquellos mejores especímenes para el ambiente natural preciso de los humanos por reproducirse. De esta manera, aunque indeterminable, las posibles combinaciones quedan notoriamente reducidas sin considerar todavía la capacidad de supervivencia de determinados espermios u óvulos. Es decir, en la inmensidad del tiempo universal, aún sin considerar estas reducciones en la posibilidad de combinaciones, resulta absolutamente imposible que mi cuerpo, alguna o varias veces, no vuelva a nacer, sobre todo si se dan circunstancias ambientales similares, en las que la selección natural presionará por individuos de rasgos semejantes pero en medio de una multiplicidad amplia. En última instancia, el que una probabilidad por alta que sea, en este caso de 5,007020782635 x 1080, no significa en lo absoluto que tenga que suceder este número de casos para que uno determinado se repita. Desde un punto de vista matemático podría producirse luego, inmediatamente o nunca o casi nunca. Lo simpático de este enfoque es que la vida individual se podría considerar como una onda de probabilidad dentro de un ciclo relativo a la evolución social, pudiendo proponer entonces que es la sociedad la que evoluciona, la que a su vez hace evolucionar a sus integrantes para ajustarse adecuadamente al ambiente, y que la diversidad de ADNs permitiría evoluciones circunscritas a una normalidad sin mutaciones pero igualmente evolutivas. Por ejemplo, en la actualidad observamos (esto es una observación no una estadística) un claro incremento de cabelleras rubias aún proviniendo de padres de cabello oscuro, con un gen que se suponía dominante. Lo mismo respecto a la estatura, de la que se responsabiliza a la alimentación, sin considerar que las poblaciones rurales del pasado, con alimentación muchas veces muy superior en calidad y cantidad a las de las ciudades, producían especímenes más bien bajos (en este país). Sin embargo, este renacimiento es el de un cuerpo, intrínsecamente el mismo que otro, anterior o posterior en el tiempo, pero que las circunstancias ambientales y culturales pueden llegar a diferenciar tanto o más que las mismas diferencias en uno o varios cromosomas. De todas maneras ese cuerpo, física y mentalmente, tiene determinadas características que obligadamente llegarán a producir seres extremadamente semejantes (el "yo" también sería el mismo). Esto es, la habilidad natural de un determinado tenista, seguramente bajo otras circunstancias, lo llevará a ser algo muy semejante sino estructuralmente idéntico. Resulta obvio que una determinada combinación cromosómica relativamente casual, puede ser consecuencia de innumerables combinaciones de padres, determinando que lo que prima es el objetivo de la especie por generar determinados individuos y reduciendo aún más el intervalo de posibilidades, llegando al punto, bajo determinadas condiciones ambientales, de reducir el intervalo a sólo una única posibilidad. Cualquiera podría decir y argüir que si ni siquiera su vida actual tiene sentido, menos sentido tendría un renacer. Pero este argumento no resiste doble análisis. Desde el punto de vista de las necesidades de la especie, como de la mecánica del cosmos y del principio del caos* (el supremo desorden natural), el sólo hecho de un individuo en un determinado momento y en un determinado lugar, aún bajo el principio del libre albedrío, es indispensable para un desarrollo de los acontecimientos universales bajo una lógica ineludible. Es decir, puedo decidir, quizás, el sentido de mi vida y muchos de sus aspectos excepto en aquellos que conciernen a la especie: no puedo determinar de quién me enamoraré, ni quién se enamorará de mí, ni a quién, dentro de un grupo heterogéneo, elegiré para preguntarle la hora o pedirle fuego para encender un cigarrillo. *ayúdenme a explicar brevemente la física del caos y a Edward Witten, contacta a . Esta onda de probabilidad que serían mis vidas (como las de cualquiera), entonces, escapa del caos en el que la evolución social estaría inmersa, quedando supeditada cada una de mis existencias a cada vez que la especie requiera de mis facultades únicas, lo que también puede suceder bajo innumerables diferentes escenarios sociales o naturales, lo que significaría, más o menos, que mi yo-alma cultural es sólo importante para que mi cuerpo cumpla con la tarea que el universo le requiere. Cósmicamente, mi ser íntimo y sus propias necesidades serían desechables. A muchos este planteo les parecerá de una materialismo extremo. Lo es, sin duda, desde el momento en que estamos haciendo referencia a situaciones que involucran sólo a la materia. Pero no excluye, en ningún caso, otras concepciones más espiritualistas. Por ejemplo ¿Qué sucede con un conjunto de dimensiones transversales a un mismo lugar en el espacio pero en diferente momento? Esto es la conciencia alojada en el mismo cerebro pero en diferentes tiempos. ¿No son de alguna manera, acaso, conjuntos simultáneos? Y en esto el sentido de onda de probabilidad es contundente. No porque el fotón a veces sí, a veces no, deja de ser el mismo haz de luz. Una vida propia sólo sería medible como un quanta de existencia. Así, podríamos proponer que algo impide tomar conciencia de las conciencias propias originadas en el mismo lugar -nuestro cerebro, o cuerpo - y que a su vez impiden comprender la obligatoriedad del cuerpo para cumplir la tarea que la especie le exige aún en contra de los deseos del yo, en función de una existencia condicionada a determinadas influencias culturales (Ver El Tabú sobre el ritual del Surco Rojo). La mecánica universal podría haber utilizado un continuo de seres diferentes e irrepetibles de la misma manera que podría generar habitats irrepetibles, sin embargo esto va contra su propia lógica. El universo funciona bajo leyes, lo que significa que cada suceso está limitado y circunscrito a una serie limitada de posibilidades, esto es, no es posible que los átomos que la conforman sean siempre diferentes, los átomos son y serán, en su propia complejidad, siempre los mismos. Nosotros, o sea tú y yo, seremos también siempre "los mismos". ¿Nos permitiría esto replantearnos la teoría de la evolución? Absolutamente. La mutación originaria de los cambios de adaptación quizás no es casual. Quizás proviene de la especie misma y de su capacidad de que surjan humanos capaces de generar o recuperar su propia identidad a partir de cambios indispensables para sobrevivir en medios ambientes hostiles a una de nuestras otras formas. Esta idea tiene muchas semejanzas con algunos planteos orientales. De hecho la sensación del Karma tiene paralelos contundentes con éste: la repetición llevada al infinito. (Necesito todo tipo de ayuda para terminar estas ideas, escribe a ) |
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