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Ultima modificación: Domingo, Julio 25, 2004 . 
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4. "No mentirás" <— —> 6. Muchachas Vírgenes: el Himen
 

5. Cinco:

La "Flor Roja de la Vida"

1. Las opciones son la autoingestión, el baño, que es posiblemente el que justifica la capa de grasa mayor en ustedes que en nos(hombres), y el darla en regalo.

XII. Encontramos, entonces, que tu menstruación, la "Flor Roja de la Vida" —como la llamaban en algunas culturas de Oceanía— estaba rodeada de múltiples circunstancias que originalmente o en estado natural, habrían provocado una serie precisa de reacciones, conformando un Ritual que obligaba a cuidarte durante tu período y a tu limpieza y preservación. O sea, que implicaba un "acompañar, compartir y salvar" a cambio de un premio, tu sangre, pero este "premio", principal fuente primitiva, probablemente, de nutrientes de origen animal y quizás de cuantos otros compuestos esenciales para la longevidad humana, es uno que limita con el climaterio y se suspende con el embarazo.

Pero esto es [era] harto más complejo.

Como precaverse, alimentarse, dormir y reproducirse son impulsos humanos respectivamente prioritarios a cualquier otro impulso y los dos primeros están involucrados en el ritual, podemos concluir que gracias a la "facultad crisálida", al poder o producirse ustedes mismas o dejarse producir orgasmos eyaculatorios, las mujeres habrían tenido ineludiblemente opción1 sobre el que hacer con su sangre —obligación prioritaria de decidir qué hacer con ella—, la que habría sido naturalmente considerada como un potencial regalo, un bien "transable", deseado intensamente por los otros animales humanos.

Entonces, así como nos(hombres) tenemos nuestro propio "patri/monio", el falo [propiedad], podemos proponer que ustedes [primitivamente] tendrían su propio "matri/monio" —"matri" de matriz, "monio" como don, presente [regalo]—, que se constituía en su principal parafernalia, y que distinguía a este ritual como a uno estrictamente amoroso y no como uno erótico [erótico en el sentido de un impulso de enlace breve, y amoroso en el de un impulso de enlace perdurable].

Así, inconscientemente, tu "matrimonio" hoy [casamiento], como don "insustituible" de vida, presente proveniente de tu crisol, aún conlleva la promesa de ese obsequio y de su recepción, con todo lo que ello implica.

Y posiblemente haya sido simbolizado este obsequio con el néctar [la Ambrosía, del griego Ne= No y Kteo= matar], el brebaje que otorgaba la inmortalidad [longevidad] a los Dioses. Sin duda la "hemorragia" que no mata a la que la padece.

Pero esta hemorragia que en griego, "haimorrhois", significaba flujo de sangre, era también el nombre [en griego] de una serpiente: ¿acaso la que indujo a Eva a comer del árbol que está en medio del huerto y ella vió que el árbol era bueno para comer y agradable a los ojos?

La serpiente, para los griegos, es una deidad protectora del hogar íntimamente relacionada a sus diosas —siempre aparecen a sus pies— y entre ellas está Artemisa, identificada también con Selene, la diosa de la Luna:

  • "Artemisa, es la diosa de la naturaleza salvaje, recorre las montañas y los bosques, las arboledas y los deliciosos prados.
  • Allí, la ruidosa Artemisa caza y danza con las ninfas que la acompañan. Protege y cría cachorros de animales y pequeñas criaturas humanas…
  • En su culto aparecen danzas orgiásticas y la rama sagrada. Ninguno de los grandes dioses está relacionado tan estrechamente con el culto del árbol".
1. Dos varas blandas en torno a una vara dura, o "dos penetrables y un penetrante".

Arbol que nos aparecerá más adelante.

Por otro lado:

  • "Hermes arroja su vara contra dos serpientes que luchaban, ambas se enroscan alrededor de la misma y el dios logra así su caduceo"

Símbolo actual de la Medicina, la que salva la vida de los humanos, la que los hace vivir para siempre… y símbolo, también, del matrimonio primitivo1.

2. ¿Una reunión intuitiva e interpretativa del mito de Eva por los griegos, que tanta influencia tuvieron en el Viejo Testamento, desde al menos tres siglos antes de Cristo, durante la dominación de Israel Así, esta "serpiente/flujo de sangre" —dos cosas que se arrastran y serpentean— tienta a la mujer2 al exceso, a comer de este árbol que le parece bello, tan bello como ella misma con los signos visibles de su Surco Rojo —que también está en medio del Cuerpo— violando lo que Yahvé ordena inicialmente a Adán y que no sabemos, en realidad, si se lo ordenó personalmente a ella:

  • " no comerás del árbol de la ciencia del Bien y del Mal, porque el día que comieres de él ciertamente morirás"

Curiosa advertencia ésta para una violación de carácter tan grave. Yahvé no dice ni que los matará ni que los castigará, sino que dice "ciertamente morirás" refiriéndose, obviamente, a una causa que no es El mismo, que le es ajena.

De la misma manera le dice a ella, después de consumada la desobediencia, más como una consecuencia de su acto que como un castigo:

  • "Multiplicaré mucho tus doloresA [¿cuáles?] y tus preñecesB; con dolores parirásC tus hijos":

¿A. Más molestias menstruales, B. Mayor fertilidad y C. Falta de entrenamiento para el parto? Los tres principales efectos de la supresión del orgasmo, ¿no?

  • "… Tu deseo [ya no controlado por ella misma] te lanzará hacia tu marido y él te dominara"

En el fondo, es la negación de la Mujer.

Lo único que verdaderamente se asemeja a un castigo divino propiamente tal es la expulsión de Adán del Edén:

  • "He aquí al hombre que ha venido a ser como uno de nosotros por conocer el bien y el mal. Que no extienda ahora su mano y "tome también del árbol de la vida y coma de él y viva para siempre".
  • "Y le" echó [ojo, no "les echó"] Yahvé Dios del jardín del Edén para cultivar la tierra de la que había sido tomado".

¿Y Eva? ¿No es acaso ella el árbol de la vida del que no era pecado comer antes de conocer el bien y el mal? ¿El árbol de la longevidad? Nunca se hace mención en el Génesis de que Eva también haya sido expulsada, sólo se habla claramente del destierro de Adán.

La Manzana Roja, probada por inducción de la "serpiente/flujo de sangre", termina por deshacer el matri/monio que como sacramento [sacrificio, de "sagrado", en griego "sagrar" ¿sangrado, sangrar?] es ahora imposible de consumar —aún por aquellos más bestiales o carniceros— por su propia contradicción, [instintiva y ambiental] y por su actual connotación antropofágica.

Pero la promesa, el deseo humano de ser con otro una sola sangre, está igual vivo —Yahvé les dijo, antes del escándalo, "Serán una sola carne"— y esta promesa, este deseo es sin duda lo que llamamos Amor.

El Amaranto

Amor viene del latín "amare", lo que significaba lo mismo, pero antes, en el griego, está el amaranto, la flor que no se marchita, roja purpúrea, y que, como el nektar, también ha sido símbolo de la inmortalidad.

Pero tanto la manzana roja como el haimorrhois son símbolos populares, que más bien pertenecen al inconsciente colectivo, que están agregados al mito y que lo interpretan no como la obtención de un conocimiento —del bien y del mal— sino que como una acción constante y perpetua [pecado], un ingerir lo prohibido —el famoso fruto— que por su reincidencia mantiene al hombre alejado de Dios. Es la sangre/serpiente que ha inducido a la tentación de más sangre, sin duda la antropofagia primero y la cacería, después.

3. Monseñor Carlos Oviedo Cavada, Cardenal de Santiago, el día 10/10/1991 declara en TV sobre la moral: "Lo que no se sustituye no termina".

XIII. Y esto nos devuelve a la ley de sustituciones3: así como la especie sustituyó la leche humana en el consumo cotidiano con leche de otros animales y otras bebidas artificiales —nota que los humanos somos los únicos animales que como especie bebemos leche hasta la adultez— también es posible que haya sustituido su necesidad del "Nektar" con el "carnivorismo".

Salta a la vista que no tenemos las mismas características dentales de las especies carnívoras —que las identifican como depredadoras— y de cuya desaparición en nosotros se responsabiliza extrañamente a la evolución, la que asume una adaptación a otro medio alimenticio. Pero, por el contrario —después de haber sido, quizás, cazadores, luego pastores y ahora ganaderos—, en realidad parece que somos cada un día un poco más carnívoros, o al menos cada día aumenta notablemente nuestra disponibilidad de carne.

Sonrisa humana

Como alguien decía: "Dejen un niño pequeño en un parque con un conejito y una manzana y si el niño juega con la manzana y se come al conejito les creeré que somos naturalmente carnívoros."

Sonrisa de león
Cráneo de león
Arriba: "Sonrisa" y Cráneo de león

Está claro que nuestra especie no comparte con las otras el placer espontaneo de la caza, el enterrar las uñas en la presa, el destrozarla con la boca, lamer con gusto su piel para después comer la carne palpitántemente caliente. Los gatos, normalmente, comienzan por la cabeza del ratón y lo comen todo, no dejan ni un pelo; otros depredadores empiezan por las vísceras. Yo con esta cuestión no estoy ni ahí.

Podrías responderme que nuestros dientes han cambiado porque en la actualidad no sólo usamos el cuchillo sino que, además, comemos la carne cocida; pero el primero es un invento relativamente reciente y en general la carne que cocemos es fresca pero no lo suficiente como para que no la comamos en pleno rigor mortem, lo que la hace mucho más dura aún cocida que recién cazada.

El rigor comienza tres a seis horas después de la muerte y perdura entre 16 y 24 horas, dependiendo de la temperatura ambiente. Luego comienza la descomposición. Para que ésta no suceda, la carne que consumimos es refrigerada apenas faenada, pero faenar un vacuno o un cerdo puede tomar hasta más de un día, si deseamos sacarle el mejor partido. Para que tu beafsteak sea verdaderamente blando tienes que comértelo al pie de la vaca, o dejarlo salir del rigor mortem sin permitir que se descomponga, dejándolo en el refrigerador unas 24 horas o más; si lo cocinas antes, el calor mismo de la cocción no hará sino intensificar el rigor, obligándote a encontrar rica esa suela de zapatos y, por supuesto, a usar el cuchillo.

Las personas adineradas comen mínimo 200 gramos de carne seleccionada al día. Lo que significa que por una familia se matan unas veinticinco vacas al año… Debe ser una sensación emocionante el saber que después de toda una vida, a la muerte, uno se va a ir al cielo habiendo sido la causa del asesinato de al menos medio millar de animales inofensivos que en nada se diferencian de las mascotas de tu casa.

En todo caso, si verdaderamente te hemos sustituido por el carnivorismo, parece que no hemos podido sustituir totalmente nuestra necesidad, el placer estético de ver sangre —la plaza de toros o la televisión no son buenos substitutos— necesidad que dados sus componentes libidinales [eróticos] y psicológicos profundos, con una agresividad deformada [invertida, según yo], puede llevar al deseo irrefrenable de ver y hacer sangrar.

No hay duda que a los humanos nos gusta ver sangre, necesitamos de ello y no tenemos, actualmente, medios inofensivos para ello: haz la guerra y no el amor.

Y esto debería llamarte profundamente la atención, ¿por qué el amor y la guerra se presentan como contrapuestos? ¿No es acaso porque uno sustituye al otro? Es bien claro el paralelo entre los espasmos orgásmicos, las expresiones y los quejidos de placer, la sangre menstrual que brota y la dependencia momentánea, bajo estas circunstancias, de la hembra primitiva a sus amantes, con las convulsiones, las expresiones y gritos por miedo y dolor y el desangramiento del animal moribundo, humano o no, "sometido" a la brutalidad de su ejecutor.

Ver "Anexo II: Violencia y Agresión".

Los seres humanos ya no nos conformamos con la sangre de ustedes, ese poco que se presenta de tanto en tanto, y hemos transformado al mundo, al Edén, en una carnicería para la cual no estábamos biológicamente adaptados pero que nos da la sangre y la carne cotidianamente, como el pan, convirtiéndonos, por nuestra insaciable sed de ella, en el más peligroso de los depredadores, dejándote sola y sin cuidados, obligada a protegerte más que nada de nosotros mismos —hombres y mujeres—, decididos a través de la historia y casi siempre en nombre del Amor, a comerte o sacrificarte por una faramalla o a quemarte por bruja… y a no dejarte ser Mujer, Ser Humana.

Todo esto puede parecerte un poco demencial y a muchas les parecerá un enfoque descabellado, pero lo verdaderamente descabellado es la cantidad enorme de cosas que hacen referencia al Surco Rojo, o a su ritual, o a sus múltiples y muchas veces atroces sustituciones.

Por ejemplo, los Aztecas creían que su dios solar, "Huitzilopotchli", hijo de "Coatlicue", la Tierra, se alimentaba de "Chalchivatl", sangre humana, líquido precioso, según ellos, llegando al extremo —para el festival de ascensión al trono de Ahuizotl— de sacrificar 80.000 prisioneros de guerra en honor del Dios, arrancándoles los corazones que se ofrecían al Sol, comiendo ritualmente partes de sus cuerpos —normalmente extremidades— y botando el resto a los animales de la selva. Imagínate la hediondez.

Si no había suficientes prisioneros para un festival, entonces se organizaba un "Xochiyaóyotl", o "guerra de las flores", para capturar nueva "flores", las víctimas para los sacrificios y extraerles el nektar que conserva inmortales a los dioses.

4. Roma se escribe como Amor, pero al revés, ¿será casualidad? Además Roma la fundan dos que fueron alimentados por una loba. ¿Será éste el origen del Totem Can? Lo veremos más adelante.

INRI - El festín de Herodes. Montaje fotográfico de Bettina Rheims
INRI - El festín de Herodes. Montaje fotográfico de Bettina Rheims

 

Hay en todo esto, junto a los conocidos sacrificios de muchachas adolescentes vírgenes en pro de mejores cosechas, una clara evidencia del "placer de ver sangre", como en el Circo Romano4 está el placer de contemplar incluso la carnicería humana: es muy posible que a más intensas sean las crueldades de una época, más intensas sean las restricciones impuestas por el Tabú de la Menstruación. Esta es una cuestión que debería ser revisada.

Rembrandt: "Sacrificio de Isaac"
Rembrandt: "Sacrificio de Isaac"

XVI. En el Cristianismo encontramos una sustitución del sacrificio hebreo primitivo, animal después de Moisés —el cordero— y posiblemente humano antes: Yahvé pide el sacrificio de su hijo a Abraham y el Altar de la Alianza era fundamentalmente para sacrificar.

Encontramos después que la victima del sacrificio es el "cuerpo de Jesús y su sangre" que se sustituyen por el pan y por el vino, consagrándose un sacrificio sustituto, semanal al menos, llamado Comunión, en el que el tabú de la sangre también ha manifestado su influencia: actualmente todos comulgan de la carne [el pan], pero sólo observan como el Sacerdote, con gran ceremonial, bebe la sangre [el vino]: la sangre de Jesús, sacrificado en la cruz, se venera y se bebe, así como su carne, en forma simbólica.

Pero aquí no hay símbolos sino que sustitutos: el "objeto tótemico", el Hijo de Dios, o sea el Hombre o la parte humana del Dios, la reemplazas por dos alimentos cotidianos, llevando esta sustitución, inconscientemente, a tu mesa también cotidiana y consiguiendo un triunfal efecto en contra de la brutalidad subhumana.

Está tan arraigada esta sustitución que incluso llegó al punto, un día, hablando con una persona del campo sobre los riesgos de darle pan a los perros —sobre todo cuando están enfermos— que simplemente me contestó, con toda convicción:

—Bueno, tendrá que ser un perro "vegetariano".

Está claro que en su mente está arraigada la relación pan-carne, ¿qué pasará con la sangre? ¿Será el té?

 

5. Asia, América, Africa, y Oceanía eran continentes con alto número de o antropófagos o sacrificios hasta la llegada del Cristianismo.

Crucifixión, Parroquia de Colina
Crucifixión

 

Así es como la inmolación de Cristo, su sacrificio, no sólo actúa sobre la crueldad de su época —si no la más, una de las más despiadadas de la historia— sino que, a través de estos dos milenios, por todo el planeta5 sustituye con la celebración de este sacrificio ritual y simbólico, al menos en parte, la pulsión al asesinato y al canibalismo: a la inversión patológica del Amor Original, en el fondo, al "Sadismo".

Ha comenzado a venerarse ampliamente el "Sacre Coeur" y occidente descubre un extraño símbolo [logotipo] gráfico para el corazón, asiento de las emociones, que más que representar a este órgano, convexo y no cóncavo

Silueta corazón anatómico

contra
Silueta corazón romántico

que representa bastante más exactamente a la "labia minora" genital femenina, muchas veces cruzada por una flecha —la penetración—, muchas veces rota —la desvirgación—, y muchas veces sangrante: el mito de Cupido, Amor, Eros, que anda disparando flechas de pasión, haciendo sangrar el corazón: el Surco Rojo.

Podrás ver claramente la relación entre el corazón y las emociones que se asientan en él, con la vulva femenina reemplazada por él en los sacrificios: ¿Por qué no se entiende ni se considera como en Oriente, al cerebro como el órgano principal, motivo de veneración, siendo precisamente éste y no el corazón el asiento de lo humano?Ir arriba

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Ver Anexo II: Violencia y Agresión