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Ultima modificación: Domingo, Junio 15, 2003 . 
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IX.Nueve:

 

El Trauma Femenino


Después de vivir todas estas circunstancias traumáticas —de las que sólo hemos examinado con profundidad la primera— no te quedará, entonces, más que la confirmación de ti misma, para poder "ser mujer", a través de la maternidad, única vía permitida pero no siempre posible y si lo es, compartida con el macho, donde lo que importa es que la criatura sea igual a él, al padre: triste situación ésta, pero nunca tanto como la de las africanas efectivamente "circuncidadas".

Ahora, cuando digo "traumáticas" me refiero a que son circunstancias que generan secuelas tan intensas como las que puede producir la "circuncisión" o una violación. Entiendo que esto es difícil de comprender, pero imagina el estado de "shock" que termina configurando en un niño sano y confiado de sí mismo el descubrir que hay partes de su cuerpo y de su mente que le están prohibidas y que son "malas" o que hay que liberar. No porque este proceso de censura de sí sea paulatino el "shock" se ve reducido; éste es consecuencia de un proceso de "amansamiento", de domesticación, como con los caballos, que sólo puede ser llevado a cabo a través de la atrofia de sistemas o impulsos instintivos —de su destrucción— y cuyo efecto final impide que el "animal" pueda desenvolverse en forma segura en su medio natural. La simbiosis espontanea entre humano y perro es sólo en circunstancias naturales; tanto el perro como el humano de ciudad tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir si las condiciones artificiales se suspenden, y esto se ve muy claro en las catástrofes naturales y en las guerras. La infinita capacidad de adaptación humana se ve truncada por la "educación" que fuerza comportamientos por simple imposición y no porque al individuo le es conveniente: Azabache, si hubiera retornado a la pradera, habría muerto en boca de los lobos y los coyotes —a los caballos los obligamos a confiar en los perros, pero estos, cuando son salvajes, encuentran deliciosos a los caballos…

No hay otra posibilidad para ti, en nuestra cultura, que agaches el moño —te rindas—, obedezcas las normas y cumplas con las expectativas que la sociedad te impone para poder encontrar un lugar y ser aceptada como mujer [incluso como mujer supuestamente libre]. Cualquier desvío de estas reglas encontrará un nombre preciso e incluso tus esperanzas de ser valorizada a través de un trabajo toparán con la certidumbre, aún de tus mismas congéneres, de que ese trabajo, si no tiene que ver con la crianza, pudo ser mejor efectuado por un hombre. Tu "yo" real no tiene ningún sentido hasta la maternidad, en que el "yo" de tus hijos tendrá un sentido y aceptarás ser esclavizada en pro de un sistema social que te da el nombre de un hombre porque el tuyo, el de tu padre en ti ya no tiene valor o, lo que quizás es peor, lograr ser igual o mejor a un animal que no existe: el ser humano macho de ciudad totalmente domesticado.

Has quedado en un estado comparable al de la multiplicación por cero: todo lo anulas [el anti toque de Midas]. Y al decir que tu "yo" no tiene ningún sentido me refiero a que la pregunta — ¿Cuál es el sentido de la vida? — es una sin respuesta porque la mayoría de ustedes no viven, han renunciado a hacerlo, excepto si están enamoradas, cuando surge la esperanza de un renacer, pero en un nacimiento dirigido finalmente a la maternidad, en la que la vida adquiere el sentido de la de los hijos o de la del marido, lo que viene a ser lo mismo.

—Natural —diría más de alguien… sino todos.

—No, digo yo y no subrayado.

En el diccionario, una de las acepciones de "vida" es:

"|Prostitución; dicho de las mujeres: ' Echarse a la vida'"

  • han sido ustedes mismas las que le dieron esta acepción, aparte de que están los hijos de la vida, o los del amor…

Estamos tan acostumbrados a este estado "normal" de cosas que nos parece natural, al punto que muchos de los que estarían dispuestos a reconocer que vivimos en una cultura aún estructurada en base al tabú de la menstruación [sin la intensidad aberrante del pasado, al menos podemos pensar y hablar a este respecto] no se dan cuenta de que no es un tabú de la menstruación sino que de la mujer toda, de la misma manera que un tabú del falo sería, excepto para las mentalidades infantiles, neuróticas o condicionadas a aceptar la ley del "pars pro toto", un tabú del hombre.

29. El prohibir y ocultar partes esenciales de un todo descompone a ese todo en un ente irreal, "ideal", existente sólo en el discurso [la idea], sin asidero en la realidad propia y objetiva, incapaz de interactuar como una unidad con el entorno: existir y así ser considerado como una totalidad en los múltiples problemas humanos y de ese entorno, que necesitan de urgente solución, y que jamás serán solucionados a través de la mentira y el disimulo.

 

Dice Marie Cardinal: "para la mujer expresarse es un ejercicio peligroso, siempre resultan traicionadas. No me digan que la palabra libertad, por ejemplo, empleada por una mujer tiene el mismo significado que la palabra libertad empleada por un hombre. No les creería. No me digan que en la libertad de la mujer no aletea un "no sé qué" de licencioso, mientras que ella piensa en libertad, sencillamente y no otra cosa… "

 

30. Nadie tiene como imaginar que esa percepción "diferente" del mundo y de la vida, que nos invade cuando estamos inicialmente enamorados, es la forma usual de percibirlos cuando se es: cuando no hay trabas internas que impidan el curso normal de las vivencias —evitando que se interpreten en su sentido natural, el prohibido— desnaturalizándolas.

La "conciencia del ser", estado al que aspiran todas las escuelas esotéricas, está impedida precisamente por la incapacidad de la conciencia para "venir" más acá del "yo" (del yo-alma surgido del espejo) y que para ser lograda —sin aceptarse a sí mismo— obliga a antes sublimar las energías cuyo cause está prohibido… [o a adormecerlas o exacerbarlas por medio de alguna droga (sólo así es posible volver a ese estado de percepción en el que uno, de repente, se pregunta sorprendido "chitas, ¿qué hace esta cosa aquí?" y esta cosa es Santiago)].

Las prohibiciones de un tabú se homologan a las de una neurosis y éstas se homologan a su vez a los reflejos condicionados: no es cosa de que sepas que algo es de determinada manera —sé que los fantasmas no existen—, si estás condicionada de otra reaccionarás de acuerdo a esta última —pero les tengo miedo igual.

Un ejemplo tonto pero efectivo: No se puede gozar plenamente de la puesta de sol [no es perceptible por la totalidad del ser] porque cuando está así de bonito dan ganas de… ¡no sé qué! [así, con un tiritón]. Ese no sé qué está prohibido por sus vinculaciones con otros no sé qué o sea que no te pueden dar ganas de nada con las puestas de sol, excepto cuando estás enamorada y ese no sé qué es una esperanza: una esperanza, aunque parezca contradictorio, de libertad; de libertad de ser tú misma.

Un tabú, y esto hay que tenerlo claro, es una prohibición interna —esto es lo que lo diferencia de una ley— y no requiere de ninguna explicación lógica para su cumplimiento automático. Para comprenderlo deberíamos remontarnos a sus orígenes y analizar los problemas ambientales que puedan haber dado motivo a un determinado comportamiento, justificando su repetición al punto de incorporarlo a la cultura en forma tácita: así como dormir de noche, comer alimentos cocinados, sentarnos en sillas, no mostrar las nalgas en lugares públicos, etc. etc., están incorporados a la cultura, pareciéndonos cosas de lo más naturales: ¿lo son?

 

31. Así el tabú de la mujer, inherente en diversas formas a todas las culturas conocidas, es de origen incomprensible y las interpretaciones pueden ser muchas… pero ha permitido que la idea de la Eva pecadora enraíce en todas ellas [con la sola excepción, quizá, del Taoísmo].

Como en el caso del Tabú del Incesto, que no conocemos su origen —y que no corresponde exactamente a un tabú general ya que requiere de leyes socialmente dictadas y de control policial (estatal) para su cumplimiento— pero en el que podemos encontrar razones que justifiquen su repetición: las relaciones incestuosas pueden —sólo pueden— producir crías humanas "diferentes" —tanto como pueden producir genios o seres normales. Lo que no quita que bajo este punto de vista la reproducción en mujeres mayores de treinta y ocho años —y este es un límite bastante estúpido— también debería ser tabú ya que tienen tantas o más probabilidades de crías "diferentes" que los derivados del incesto.

*Matrimonio con mujeres pertenecientes a un Tótem diferente al de los hombres.

Yo creo que el Tabú del Incesto no es otro que uno sobre la propia sangre: que no puede producir repulsión entre los que la comparten, o sea nuevamente el tabú de la mujer (y permitiendo la exogamia* que de otro modo sería imposible).

Piensa que los tabúes, normalmente relacionados a un Totem, cuando pertenecen a otras culturas nos parecen de lo más ridículos: de la misma manera que a un chino le parecería incomprensible que nuestros pobres sub alimentados vean pasar un perro, lo acaricien, lo alimenten, y no se lo coman, a nosotros nos parece de locura que millones de hindúes cuiden sus vacas sagradas mientras se mueren por racimos, todos los días, de hambre —no es lo mismo— me dirás tú… lo que quieras, pero para nosotros los perros son tabú, totémicos, incluso a Denis Russos, antes de seguir la antidieta, lo expulsaron de la Argentina, con el apoyo de su Sociedad Protectora de Animales, por preguntar en cuál restorán podía comer perro. ¿Qué loco, no?

(Los Totems más comunes son: perro, gato, caballo, gallo y toro, cuya presencia se ve en cada casa ya sea vivos o en figuras. Los animales heráldicos, quizás importantes en los inicios de cada pueblo parecen haber ido perdiendo importancia con el tiempo). 

El Tótem Can es en verdad importante en nuestra cultura y explica la asociación que se puede hacer con lobos y lobas que no son más que otros perros, los naturales, si tú quieres. La vinculación con el Tótem, aparentemente, se produce a muy temprana edad, lo que no significa que ese Tótem sea para toda la vida. Puede cambiarse varias veces o, incluso, pueden adoptarse varios: uno arriba del otro

La loba, Tótem que está adquiriendo importancia hoy día entre ustedes parece haber estado presente como tal desde Roma y justifica al gato siempre presente de las brujas: la bruja y la mujer loba serían supuestamente incompatibles, pertenecientes a Tótems incompatibles, desde el momento que se suponen perro y gato como enemigos atávicos, lo que por lo demás no es cierto: mis gatos y mis perros no sólo duermen juntos sino que se han amamantado mutuamente sus crías cuando han coincidido sus camadas. Pero se podría entender que si la mujer natural se siente como a una que corre con los lobos, la domesticada sería sentida como a una que corre con los perros: la mujer loba reducida a la mujer perra y esto, en muchos casos salta a la vista. Pero todo esto no deja de ser bastante fantasioso y mitológico.

(¿Un complejo del tipo "Ifigenia en Aulide"?)

32. Lo que sí me parece bastante claro es que toda la estructura de este sistema de prohibiciones inconscientes logra conservar a la mujer en un estado de "pureza", psicológica al menos, similar a la de la Virgen apta para el sacrificio ritual —la muchacha virgen posteriormente sustituida por María, la madre virgen— en la que su vida no tiene sentido pero su muerte o sacrificio sí lo tiene.

*Como si los niños no supieran cuidarse solos y labrarse un futuro: los que fallan han sido los que han recibido demasiadas presiones, psicológicas o físicas, por parte de sus educadores; sólo mira a los grandes millonarios o a los grandes delincuentes.

La pobre muchacha mujer intacta que no sabía —ni debía saber— que la existencia le deparaba un lugar, y tenía que dar su vida por un supuesto bien social: la cosecha u otra faramalla por el estilo, al igual como hoy lo es el preocuparse por los niños y su futuro* y, sobre todo, por la familia, pilar fundamental de la Sociedad.

"Y todas jugábamos a ser reinas… "por un día, antes de la muerte —y todos habríamos querido ver cómo un "Vodanovic", o cualquier otro animador de televisión, le arranca el corazón a la nueva Miss Chile o Miss País Cualquiera… ¿Qué ritual extraño, no?

 

*El uso popular del lenguaje nos demuestra que lo que importa, más aún que serlo, es que ella llegue [no que sea] virgen al matrimonio…, implicando con ello que la virginidad se entiende como un estado de "virginalidad" que puede adoptarse, como la santidad, y no de sexualidad intacta, siendo esto más coherente con la sacrificabilidad de las doncellas.

33. Así ustedes vivirán convencidas que el premio a sus existencias será el "casamiento", que erradamente creen es el matrimonio, y que además creen tan natural sin notar que debe ser regido por el Estado con leyes contractuales y comerciales artificiales, extremadamente rígidas y cerradas, que ninguna de las partes —los esposos— puede modificar ni aún estando de acuerdo porque, o si no, este casamiento así como está planteado no habría perdurado jamás como institución [y en este embrollo quieren meter ahora a las y los homosexuales].

Y el altar de los sacrificios esperará a la novia para que llegue vestida como una reina —por un día— para ser entregada en sacrificio, no, en sacramento, en matrimonio a su marido, su dueño y señor —al menos eso es lo que él espera—, prometiendo obediencia y fidelidad, hasta que la muerte los separe y, como hemos visto, muerte y orgasmo son, para las mentes de cultura carnicera, más o menos lo mismo y será lo que la flamante esposa, convertida ahora en virgen*, deberá comenzar a evitar cada día con mayor intensidad hasta lograr transmutarse en la imagen viva de la "Mater Dolorosa".

34. El resultado práctico es que ustedes viven encadenadas, en la esclavitud del cumplimiento de los requisitos culturales, de los roles cuya función muchas veces llega al absurdo, para poder ser algo a través de la aceptación social y totalmente impedidas de ser (sí mismas).

 

*El que todos hayan concordado entonces en la expresión "liberación sexual" deja claro que antes la sexualidad estaba "aprisionada".

 

Las cadenas de esta esclavitud son obvias: todo lo que hay en ustedes es o malo, pecaminoso, o defectuoso con la sola excepción de la maternidad pero sí y sólo sí es dentro de la legalidad del matrimonio, la herramienta legal de la cultura para la conservación del Tabú; y ustedes son las primeras en pensar de esta manera, incluso las liberacionistas que quieren asumir los roles supuestamente masculinos, preocupándose todas, a través de la crítica y la censura, de ser sus propias carceleras.

35. El problema, al fin, "parece" no tener solución ya que por la propia estructura del tabú ustedes no deben ver las cadenas que las esclavizan, y tampoco quieren; consideran que su status quo está bien y que nada debe ser cambiado (con la sola excepción, a veces, de nosotros, los hombres). Y ésta es una palabra conflictiva; aquí no se trata de cambios, sino que de rescatar lo que ya está y ha existido siempre, pero tras este rescate está la amenaza de perder primero, la oportunidad de ser la víctima propiciatoria y segundo, el cielo, el premio que le corresponde supuestamente a los martirizados.

Al fin y al cabo Jesús se sacrificó para lavar al mundo de la culpa de ustedes: el pecado original, la pérdida del paraíso. Debe ser esta una culpa muy grande…

A pesar de todo han habido algunos intentos por cortar las cadenas que la moral de la sociedad que se dice cristiana —no necesariamente la moral de la Iglesia— siempre ha logrado sofocar; pero estos intentos han sido, más bien, actos reaccionarios que tomas de conciencia: ustedes han intentado exhibir públicamente sus pechos abandonando el "sostén" o "sujetador" [el freno], es decir, permitir que el mundo "sepa" [vea] lo que sienten: los pezones no son susceptibles de disimulo y son fiel reflejo de los diferentes estados de sus cuerpos, son al cuerpo lo que los ojos son al ánimo; han intentado que el síndrome premenstrual sea reconocido como una "enfermedad laboral" y así mostrar que la menstruación existe y tiene un efecto social; han intentado el sexo pre matrimonial y la natalidad extra matrimonial; han intentado abandonar el maquillaje, los tacos altos y las faldas bajo la rodilla… por último, todavía están intentando que se reconozca que los individuos son por sí mismos más valiosos a la sociedad que sólo por su capacidad de producción y su poder adquisitivo. Más que intentos parecen válvulas de escape a la presión demasiado tiempo sostenida.

36. Un fenómeno digno de ser analizado más profundamente que aquí, se vivió entre 1965 y 1975 con la "revolución de las flores", donde en forma impredecible los hombres nos dejamos crecer el pelo y la barba, ustedes acortaron sus faldas, abandonaron los sostenes exhibiendo en muchos casos el busto, y se produce una liberación sexual* [vagino-fálica] pero esto, que parecía el fin del Tabú de la Mujer, se vio contrarrestado por un cambio en los conceptos sobre la belleza femenina, surgiendo la extrema delgadez —el canon "Twiggy"— como el ideal de belleza: el tipo anoréxica.

(Esta es también la razón por la cual las jóvenes atletas y bailarinas tienen su menarca retardada)

Como sabemos, la menstruación sólo se puede producir cuándo hay una cierta cantidad de grasa acumulada en el cuerpo, lo que ha sido predominante en los promedios de edad de la menarquía según las culturas y sus hábitos alimentarios, y que su carencia es lo que produce el primer síntoma de la anorexia nerviosa: la amenorrea, la ausencia de menstruación.

(Había una canción argentina, en esos años, que decía "Es preferible el pelo libre, que la libertad con fijador...") 

Entonces, esta "Flower Revolution", cuyo nombre nos recuerda intensamente el de la "Guerra de las Flores" azteca, básicamente liberó el entorno sexual vagino-fálico con una mayor acentuación del tabú de la sangre al propiciar una belleza femenina amenorreica.

Coincide incluso esta etapa con el abandono del rojo en los labios y uñas, y se ponen de moda los azules, verdes más toda la gama de lilas y violetas, exceptuando los colores tierra que llevan las más conservadoras, al mismo tiempo que se aumenta enormemente la distancia entre los pies y el suelo, recurriendo a zapatos con terraplenes, brutalmente exagerados en algunos casos, y se masifica el uso de los "zuecos" y en consecuencia, de las luxaciones.

 

Los fenómenos "Punk" y "New Wave" intentaron más o menos lo mismo a un nivel menor: se estiló el tipo anoréxica y se reemplazó el rojo por el negro en los labios y como contrapartida, las jóvenes tradicionales recurrieron al blanco [¿conservando su status lactante?], muchas veces con la excusa de proteger los labios del sol.

Con esa "revolución" aparecen también los tampones femeninos como los Tampax y hace su aparición otro FDS —Femenine Deodorant Spray— para disimular esos molestos olores a sexo de mujer pero que al mismo tiempo permiten sentir su perfume desde la distancia. Sorprendente, ¿no?

Mientras, cientos de millones de muchachas gritan desesperadas por cuatro muchachos que abandonan la gomina, soltándose el cabello en un acto que muchos padres de entonces consideraron como de "maricones" o mujercitas, dando pie a un fenómeno musical y artístico que parece difícil que se vuelva a repetir: la antítesis de los Beatles, Rolling Stones, y los demás seguidores se encontró en John Travolta, pulcro y nuevamente engominado, en "Fiebre de Sábado por la Noche" y, con Olivia Newton John, en "Grease", título que precisamente significa "gomina, brillantina" .

 

Ninguno de esos cambios habría sido posible si no se hubiera producido un cambio en el Tótem de la juventud; The Beatles, que podrían dar la impresión de haber sido un fenómeno que obedecía a una circunstancia o a una necesidad social momentánea, demostraron con creces a través de su genio musical, que eran fieles representantes de su generación, generación que por eso mismo los erige en ídolos, reemplazando con ellos al Cristo inmaterial y subjetivo, dejando así salir la fuerza vital que exige —por primera vez en la historia del occidente cristiano— el amor a cambio de la guerra, asunto que no sólo motivó que las generaciones anteriores nos consideraran cobardes sino que también confirmó su idea de que éramos mariquitas: preferíamos hacer el amor a ir a pelear con otro hombre ¡Qué degenerados!.

 

*(Back from the USSR, Revolution... if you want a revolution, well you know, etc.)

Pero la misma necesidad mística de esos cuatro, su búsqueda en Oriente, su intromisión en política*, demuestran que su poder no sólo es enorme —como para justificar el asesinar a John Lennon, el único que podía volver a reunirlos— sino que además terrenal: John mismo causa escándalo al decir que ellos son "más conocidos que Cristo", lo que en su momento era cierto, pero es esta misma expresión —en la que implícitamente reconoce que hay algo más importante que ellos— la que lleva a la juventud a la búsqueda y encuentro de un Jesús más humano —Jesús Cristo Superestrella— capaz de sentir como un humano, expresarse como tal y de mostrar sus debilidades. Las jóvenes simpatizan con María Magdalena en vez de con la Madre Virgen, pero se ha reabierto el camino a que los que manejan su figura, y también la censura, puedan recuperar su poder sobre las masas y reimplantar el miedo a ese Dios que, aunque sabemos que es Amor, contradictoriamente también es Venganza.

Durante casi diez años se tambalea el orden social de una manera jamás sospechada, proceso en el que Kennedy también fue causa: con la excusa de una cesantía en aumento en U.S.A. dio franquicias tributarias y apoyo a las "comunas", fundamentando el "hipismo" que de otra manera nunca se habría producido.

La familia humana se organiza de una nueva forma, incluso los jóvenes más tradicionales piensan seriamente en la convivencia antes del matrimonio; la juventud liberada, en vez de seguir un camino de caos y violencia, exige el desarme y la paz y se dirige hacia el arte, la creación científica y la cooperación mutua; incluso los norteamericanos que no quieren ir a Viet Nam se enrolan en el Cuerpo de Paz, para ayudar a sus similares del tercer mundo.

(*nombrados Sires por ser el mayor ingreso económico de la Gran Bretaña)

 

Pero las cosas llegan a su límite: los Beatles dan conciertos en Moscú y Tokio, con un arrastre de masas descontrolado y surge lo sorprendente, entre las millones de muchachas del mundo que podría haber escogido John Lennon, se encuentra con una joven japonesa, no muy bonita —según mi opinión—, que no sólo lo conquista, además lo lleva a la adicción por la heroína y a la separación de su grupo: nada mejor podía sucederle al oriente que observaba aterrado como estos cuatro "Caballeros de la Reina*" estaban levantando a Europa y a su economía, mientras destruían la industria bélica y liberaban a las mujeres —asunto difícil para los japoneses que adoran a sus Geishas y con motivos—.

 

Las mismas razones que justificaban el asesinato de Kennedy hacían urgente la disolución de este grupo y el retorno de las mujeres a su encierro, a las faldas largas y al sostén: a la decencia que es base de ese amor que ha permitido que en su nombre se desarrollen todas las guerras y todas las persecuciones.

 

—En Chile el fenómeno terminó con el "Golpe Militar de 1973" ("Pronunciamiento" si prefieres llamarlo) en el que las razones que movieron a los altos mandos uniformados obviamente no fueron las mismas de los uniformados que vimos en la calle; con la misma velocidad que se fusilaron a cientos de personas o más, se le cortó el pelo a cientos de miles de muchachos, los pantalones a otro tanto de muchachas que incluso, en Viña del Mar, donde yo vivía entonces, no pudieron volver a usar minis, y la represión y persecución moral se generalizó por todo el país mientras la Iglesia se quedó, por decir lo menos, muda, y cuando alguna vez dijo algo, sus feligreses las abandonaron y acuñaron el término "curas comunistas". Triste, ¿no? como todos esos compatriotas que hubieran querido ser extranjeros —norteamericanos, europeos, rusos o cubanos— se las arreglaron para destruir un país en tan pocos años, con tanta ceguera, tanta eficacia y que para reconstruir ha costado tanto dolor… Pero las chilenas, que comenzaron su proceso de liberación al exigir su derecho a voto hace menos de cincuenta años, han vuelto por fin a su redil.

Bueno, en fin, ¿no? Qué le vamos a hacer… Basta de disgregaciones y volvamos al tema.

 

37. Todo esto me permite suponer, primero, que hay una correspondencia entre la estructura libidinal de cada mujer que le es predominante y por ejemplo, el color de labios que lleva. Y en segundo lugar, que hay una relación directa entre la intensidad del tabú de la mujer y los cánones de belleza, variando entre el tipo amenorreico anoréxico y el bulimio menorrágico, con todos sus intermedios, explicando así la belleza de las venus paleolíticas y a Rubens, e incidiendo globalmente en las expectativas sociales: desde el "amor libre", que no es otro que libertad vagino-fálica, hasta el matrimonio monógamo cristiano tradicional.

Probablemente de todas las instituciones sociales es esta última la más absurda, alienante y esclavizante [sobre todo para ustedes que, entre todas las demás opresiones, si se separan para casarse con otro hombre tienen que soportar una verdadera crisis social que al hombre que se separa para tener otra mujer, a no ser de que viva en un círculo muy religioso, no le toca], pero tiene un enorme sentido dentro de la estructura del tabú y de su conservación:

Como institución es la herramienta básica para conservar en la ignorancia a sus participantes sobre las múltiples posibilidades de las relaciones humanas, conservando el sexo autorizado [y ésta es una autorización individual que los esposos suponen como colectiva] en la intimidad, en el secreto de la pareja e impidiendo que cualquier violación al tabú se haga pública y se extienda, se contagie; una relación entre dos conserva lo íntimo en el terreno de lo subjetivo, que ya con tres pasa al terreno de la realidad [ se estructura].Ir arriba

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