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6. Pero por último, lo que sí importa con respecto al falo como órgano de relación (sexual, es decir entre los sexos) es su capacidad de actuar como órgano de comunicación: Cuando un hombre y una mujer, que se estiman y admiran, acceden libre y espontáneamente a la penetración (reunión, lo que no es más que otro "aseo"), deseosos de estar comunicados por medio de ella y sin otra intención ni demanda que la de estar más cerca el uno del otro, se genera una corriente comunicacional, un estado de complicidad que colinda con lo sublime al punto que en Oriente encontramos toda una rama del Yoga, el Maithuna, especializada en este aspecto. Es esta reunión entre los sexos a través precisamente de las diferencias que son las que determinan los géneros, es esta complicidad la que se ha perdido con las demandas que impone la cultura a la cópula a la relación más próxima e intima entre nosotros, minando seriamente la especie, dividiéndola entre géneros irreconciliables e impidiendo el fundamento natural de su gran poder de supervivencia: la amistad entre hombres y mujeres más el respeto por los "frontera", perdido por el temor generalizado a la homosexualidad que desde el seno social se proyecta a todo el entorno en una relación que transforma al ser humano en una especie "cariñosa" única.
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5, Así puedes ver que lo intrínseco al báculo en poco se relaciona a cualquier cosa que pudiera denominarse una "cultura falica". Sin embargo hay un punto que deberíamos examinar con más detención pero que preferiría dejarte de "tarea para la calle" supongo que estás en tu casa y que no me estás leyendo en la oficina: Pregunta:
Es un tema peliagudo, sin duda. Lo que a mí sí me queda claro es que al contrario de vivir una "cultura fálica", vivimos una de intenso desprestigio de lo fálico de lo penetrante y lo penetrable ¿no te parece? Y no es para menos, de esa combinación surge lo humano y no es muy fácil sentirse hoy orgullosos del producto. |
4. Nos queda, por último, una característica del falo que todavía suscita discusiones, su cualidad "orgásmica". Aún se discute si el "orgasmo vaginal" es una entidad fisiológica diferente al "orgasmo clitorídeo", lo que a mi modo de ver es una confusión: todo orgasmo tiene un resultado clitorídeo, aunque lo que lo desencadene (el órgano "gatillo") sea la imaginación, las mamas, la boca, los pies, el capullo o el crisol. Nos cuesta entender que la sexualidad es un "sentido" el sexto, si tú quieres que como todos los demás tiene un foco sensorial, pero de la misma manera que el gusto tiene algo del olfato, que la piel también reacciona al sonido y la luz, y así están todos los sentidos un poco entremezclados, éste también se apodera del resto del cuerpo, pero sus "ojos", "nariz" o "lengua" es en ustedes el capullo y en nosotros el falo. Parece posible demostrar que bajo circunstancias sicológicas especiales, en las que la mujer está bajo un alto grado de agitación (exitación) sin las reacciones corporales que normalmente ello implica* la penetración estimula entonces el fondo del crisol aún sin dilatar y con ello el peritoneo que es extraordinariamente sensible (por eso las peritonitis son tan dolorosas), lo que puede desencadenar uno o varios orgasmos imprevistos e inesperados que obviamente aparecen como sumamente intensos.
El peritoneo es una membrana que forma una bolsa que envuelve casi todo lo que llevamos dentro del abdomen y si la reacción orgásmica involucra esta membrana, obviamente involucrará una porción importante del cuerpo normalmente desconocida. Pero si estos orgasmos no se producen en un principio, la estimulación coital dilatará el crisol, elongándolo, imposibilitando la estimulación del peritoneo aunque se tope el fondo vaginal. Este "orgasmo vaginal" es aparentemente una circunstancia especial en el que la preparación sicológica la disposición es lo único de importancia, haciendo imposible que puedan ser medidos en laboratorio y, con ello, zanjada la cuestión de su posible existencia. Lo que sí se sabe es que éste es un orgasmo fulminante y precoz y relativamente común, pero la mayoría de ustedes no están muy preocupadas del origen que pueda tener un orgasmo determinado y, desde mi punto de vista, podría depender también de un factor anatómico, dado que la porción de peritoneo que cubre visceralmente a la vagina es pequeña y quizás pueda ser diferente de mujer en mujer. Pero de ser todo esto así, su sentido atávico sería múltiple, en el que me llaman la atención tres alternativas. La primera, en que al suceder el orgasmo de la mujer antes que el del hombre permitiría una mayor fecundidad, a través del saco seminal formado por la dilatación del fondo del crisol, al continuar la estimulación coital. La segunda posibilidad es que ese orgasmo rápido sea a su vez una respuesta rápida anticonceptiva a una eyaculación rápida de un macho urgido.
Y la tercera, de efecto también anticonceptivo, es que este orgasmo precoz impulse a la hembra, semi desahogada, a satisfacer al macho por otros medios que también podrían involucrar el "aseo". Pero sea cuál sea el FDS de esta circunstancia, la hembra en estado natural más susceptible de estar en el estado de ánimo adecuado a la obtención de un intenso orgasmo de este tipo es sin duda aquella que ha estado observando a su amiga y a su macho haciendo el amor y que sabe que viene su turno. [No olvides que a muchos de aquellos que les gusta el sexo también gustan de ver sexo "real" la pornografía no es más que una representación de sexo "real" aquellos a quienes este sexo "real" les molesta y prefieren ver una corrida de toros o un pelea de box o una película de terror incluso una teleserie, es porque han construido una fantasía sexual que no quieren ver destruida (distraída) y, por supuesto, es su derecho]. Lo que no quita que también hay otros factores, como la exhibición, que podrían producir niveles altísimos de agitación: son muchas las mujeres, absolutamente comunes y corrientes, que en una sesión (¿o cesión?) de fotografías se encuentran con aspectos desconocidos y sorprendentes de ellas mismas... pero esto sí que tiene un sentido atávico obvio. Aquí me dirás que cuál turno puede esperar "la amiga" si a nos(hombres) después de hacer el amor no nos pasa nada por un buen rato, pero tienes que tener en cuenta que parece ser que ese período refractario [sin erección] después de eyacular es respecto a la mujer con la que acabamos de copular y no con respecto a otras. Este período "refractario" es sin duda un FDS de honda validez etológica. Los machos quedamos incapacitados, al perder la erección por un lapso que puede ir de varios minutos a un par de horas o más, a seguir en el interior de la mujer, lo que facilitaría la salida del semen acumulado en el fondo del crisol, semen que de todas maneras escurrirá en cierto grado si es que hay orgasmo, pero que lo hará casi totalmente si la penetración activa continúa. En todo caso el período refractario es tremendamente relativo y en muchas situaciones, más bien excepcionales, puede no darse en absoluto o ser tan breve como para ni siquiera notarse, lo que no depende del grado de sexualidad del macho sino que posiblemente de lo estimulante que le resulte la hembra. Mi impresión al respecto es que hay componentes rituales que inciden en la duración de este período, como el de la limpieza. Parece que un falo que ha sido aseado [naturalmente] regresa a la erección más rápidamente que uno que no lo ha sido, pero todo esto requiere de confirmación. Lo que sí está claro es que depende de las actitudes tanto de nos(hombres) como, también, de ustedes. La cuestión es que este orgasmo vaginal sólo puede ser producido por nosotros, los hombres [ni siquiera hay antecedentes de que puede ser obtenido por medio de algún tipo de "consolador" (que palabra más estúpida, ¿no?)], en hembras especialmente dispuestas sicológicamente, dando un mayor grado de validez al concepto de "varita mágica". Pero este estar "especialmente dispuesta sicológicamente" hace, por supuesto, referencia a cualquier cuestión menos la racional. Este es un orgasmo que no va a ser producido por un falo más grande o pequeño, más áspero o liso, más claro o más oscuro, a no ser de que estas características sean requerimientos psicológicos de índole estética, importantes para considerar a un hombre como adecuado (al igual habrán algunos de nos(hombres) que no obtendrán satisfacción de mujeres con los pechos muy pequeños y otros de mujeres con los pechos demasiado grandes, son sutilezas un poco alambicadas, no?). Este es un orgasmo producido por la relación global entre dos seres, lo que actualmente muchas veces se da incluso más fácilmente entre desconocidos (aún) que todavía no se han hecho mutuamente la vida imposible como al inicio de una relación en la que sólo importa "estar" con la pareja y no el conocerla o el darse a conocer; y que, obviamente, obliga primero a un "necesitar relacionarse" (sexualmente, no "tener relaciones") a como venga, incluso de pie en un zaguán, y, segundo, a la pasión por el otro (en el sentido de ser la autoridad máxima de su Fan's Club), pasión entendida como una profunda admiración, la que muchas veces se contradice entre lo que la mente cree admirar y lo que por su lado admira el cuerpo el "hip-pilín" con su áurea de libertad contra el señor esclavizado a su bienestar asegurado y vice versa (en realidad ambos tienen el mismo grado de libertad, aunque opuestos). Y aunque la pasión es sin duda fundamental, ésta parece requerir de ser limpia, sin demandas urgentes o condiciones que se confundan con la angustia como en esos atraques juveniles en que podías quedar enferma de excitada pero radiante y feliz, y en los que nunca te cuestionaste el que tu vida estaba destruida porque no habías tenido un orgasmo vaginal, esa angustia vital que de alguna manera parece estar siempre presente en la mayoría de ustedes, que son precisamente las que miran en menos a esas mujeres "descocadas" que no se hacen problemas con ni una cuestión y que usualmente lucen esas sonrisas "bobaliconas" simplemente porque están en otra. Qué detestables, ¿no? La angustia como situación permanente depende, la mayoría de las veces, de cuestiones absolutamente externas al individuo que la sufre: inestabilidad económica, laboral o familiar, incluso problemas de barrio si a uno lo asaltan cada vez que sale a la vereda... nadie puede. Pero a no ser de mediar un pariente gravemente enfermo, las otras son opciones es uno el que elige vivir en la capital y no en provincia, o en el pueblo y no en el campo, opciones regidas por la necesidad de status, la que es en cierta forma prioritaria al sexo y fundamental para el amor. Mientras no se satisfagan las demandas emocionales, es decir, mientras la relación no se estabilice con todos los componentes que le son necesarios, seguirá siendo indispensable continuar en el mercado... junto a las angustias que éste produce: sólo después se podrá ir uno fuera del burgo (podrá uno dejar de ser "burgués"). Pero el orgasmo, como una cuestión global si es intenso requiere de un estado de percepción más que especial junto a un cierto grado de anestesia del resto del cuerpo para que alguna mujer pueda determinar que tipo de estimulación especifica lo produjo. Un orgasmo, el tenerlo, significa que el cuerpo entero está involucrado y es éste, en última instancia, el que lo vive y lo produce. Pero a pesar de todo, este "orgasmo vaginal" problema del que la mayoría de los cientistas le echa la culpa a Freud a mí me parece como una demanda inconsciente, una especie de necesidad atávica común y constante a todas las mujeres pero sobre el que confluyen dos aspectos que lo distorsionan y sobredimensionan como problema, muchas veces imposibilitándolo. Por un lado está la necesidad "aterradora" de confirmar el que el macho es necesario (y el placer, muchas veces, de demostrar que no lo es y así sostener una fantasía), y, por otro, está la sensación de la propia inadecuación de no ser capaz, de carencia ya sea de la mujer misma que no puede obtenerlo, o por el hombre que no puede producirlo: ambas, simple y llanamente, estupideces. (falacias, las llaman los más suaves) establecidas por la cultura.
El orgasmo, sea cuál sea la causa que lo dispara, es siempre la consecuencia de una buena relación, con otro u otros y con el ambiente, pero más que nada con uno mismo y requiere únicamente de fuerzas propias, lo que simplemente significa: ganas. |
3. Podríamos suponer, entonces, que un culto de este tipo como uno a la fertilidad es ya una consecuencia de la cultura y que no corresponde a una necesidad naturalmente espontanea y que seguramente es una sustitución parte del tabú de un culto al crisol, que es el que recibe al falo, da a los hijos, la sangre y la humedad, y que es simbolizada por el falo:
Obviamente que no sólo en estado natural un "culto" al falo es uno al pene', 'trante o 'trable, ¿no? |
2. Enseguida viene la cualidad de engendrar, de depositar la semilla humana en el "surco" de la mujer, en ti, obteniendo con ello las características de la mano del sembrador: el cultivo no tiene sentido sin la semilla, junto a la mano que la deposita el principio fundamental de la civilización, con la salvedad de que es muy posible que originalmente no identifiquemos al semen con la fecundación; de hecho, a los niños incultos de hoy no se les ocurre hacer la relación, sino que más bien consideran a la eyaculación como un estado especial de la orina: otra transformación. Incluso es dable suponer que el semen eyaculado al interior del crisol, bajo circunstancias espontáneas, sea sentido en primera instancia por la mujer penetrada, al igual que por el macho que nunca se ha masturbado, como un otro fluido de ella, que le es propio y que, está claro, sólo se produce con la penetración del macho, lo que en cierto grado le da una cualidad "mágica" (la "varita"). Posiblemente tarde o temprano descubrirán que el semen es un fluido fálico, pero ya habría una primera impresión sobre esta cualidad "mágica" que no creo que se contraponga con este descubrimiento; al contrario, la acentúa. No olvides que así como la erección caracteriza la sexualidad masculina, la de ustedes lo es por la humedad que la penetración y la eyaculación no harían sino aumentar a grados sorprendentes... y esta humedad tiene sin duda doble o triple función, de hecho le considerábamos una estética. La cuestión es que esta característica de exhibición es una característica "pública" que determina al "patri-monio" fálico digamos, el "báculo" al igual que al matri-monio, como veíamos antes, en un presente, don, del hombre. Todos sabemos de un cierto temor del macho a la desaparición de su miembro del cuerpo que lo recibe, que nos habla sobre el alto grado de confianza inicial que la hembra debe inspirar para vencer este posible temor latente aunque sea mínimo. De todas formas, sea así o no, el macho no penetra cualquier hembra, sino aquellas a las cuales "quiera" darse, y le inspiren esa confianza. Esta idea que tienen muchas de ustedes sobre la "impotencia" de sus maridos y así se lo comentan a muchas de sus amigas normalmente es un gran error y en cierta forma un enorme descrédito para ellas mismas: a él no se le "para" con ella, no quiere con ella, probablemente el duerme toda la noche con la terrible incomodidad de su pene erecto, y se le "pararía" con muchas otras... Te darás cuenta que una mujer que busca solucionar un problema de este tipo contándoselo al resto del mundo si es que a ella realmente le interesaría tener sexo con él nuevamente es una mujer con un concepto de la "intimidad" que haría muy difícil el que nadie quisiera intimar (tener sexo) con ella. Por otro lado esta propiedad de dureza falica es una que puede proyectarse a todo el cuerpo del macho, con su aparente dureza muscular más evidente y notoria que en la mujer con su mayor capa de grasa y que lo transforma simbólicamente en un falo en sí, exuberante y divertido, pero siempre en algún grado "inalienable" (indomable). Me imagino que a muchas de ustedes les costará creer esto de la penetración, del ser penetradas por el placer de serlo "per se", digamos "en frío"*, pero ésta es quizás la propiedad más importante de lo fálico: la penetración es placentera precisamente porque actualiza [congestiona] espacios potenciales la vagina que no está siendo penetrada "no existe" y de la misma manera que el defecar como un placer es algo difícil de entender para muchos de nosotros, lo que produce placer es la estimulación de pieles [membranas] que no pueden ser estimuladas de ninguna otra manera, y con estimular me refiero a dar la sensación de existencia.
Entonces el falo puede dar existencia a lo que le está oculto a la mujer en sí misma, lo que sin duda acentúa su tono "mágico", proyectándose en lo fálico [lo que tiene cualidades fálicas] a todo el entorno. |
1. Se tiende a olvidar que éste, el falo es antes que nada "un órgano de relación", de comunicación, y cuya más obvia característica es la de la "transformación"; una especie de tendencia a la aparición (y a la disminución) que lo transforma a su vez en un objeto de "exhibición" (de observación). Entonces tenemos que el primer atributo de una estructura fálica es la de la relación a través de la exhibición cuando se está "activo" [como contrapartida de "pasivo"] y que podemos suponer que al igual que en otras especies animales, será utilizada su "actividad" tanto con fines agresivos la amenaza como eróticos [pon atención a esto porque muchas mujeres le otorgan esta característica a sus pechos, sobre todo lo de la exhibición/observación y muchas otras a toda su estampa]. Después tiene la capacidad evidente de la "penetración" que como placer per se, vaginal, anal u oral, le otorga valor "lúdico". Y no olvides que la razón primera para la penetración es el que es grata, entretenida; el agregado de que ella sea indispensable para tu orgasmo es un fenómeno cultural que es precisamente el que sesga lo fálico, dándole ese carácter tan cargoso de hoy. Esto nos permitiría pensar que las dos características sumadas conforman a lo fálico como a la exhibición de lo lúdico, lo que también significa, de alguna manera, la invitación al juego o la exuberancia (nada por aquí, nada por acá, ¡sorpresa!).
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