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1. Introducción <—
 

2. ¿ qué será eso que a algunos causa tanto miedo, a otros repulsión, a otros vergüenza, al punto que ni siquiera podemos hablar de ello con libertad y que, además, es parte fundamental de ser lo que algunos llaman "humano"?

Imagen enviada al espacio en el Voyager, en la que precísamente se destacan las diferencias.
No deja de ser una generalización utópica, idealista y pretenciosa el que hombres y mujeres seamos iguales: complementarios sin duda, pero el serlo ya obliga a las distinciones: XX en vez de XY, de partida, después suma y sigue.

Y esto es una cuestión en verdad importante porque cada vez que hablamos de hombres y mujeres, haciendo una diferenciación, estamos hablando de: sexo. La mayoría de las personas tratan de hacer de sexo una palabra distinta de su plural "sexos", pero cuando hablamos de hombres y mujeres, cuando hablamos de sexo, lo estamos haciendo sobre las diferencias. ¿Qué es eso que algunos tanto temen? Las diferencias, quizás.

 

1. Por ejemplos, hediondeces que requieren de desodorantes, pipí, sexo, caca, moco, mascar, caspa, cerumen, y un montón más.

 

 

En todo este examen estaremos siempre haciendo referencia a la importancia del rojo entre los colores. Quizás resulte de interés para el lector consultar "Observaciones sobre los colores" (Remarks on Colour) de Ludwig Wittgenstein. Ludwig Wittgestein es también autor del Tractatus Logico Philosophicus que con su concepto del "existe el hecho atómico" resulta piedra fundamental del "anti-método" de este análisis.

 

De hecho, la tendencia psicológica en todo individuo a la inconsciencia de su "yo" interno, a la inexistencia de su ser animal —como consecuencia del carácter orgánico "indecente1" de éste, que lo imposibilita de interactuar consigo mismo y ser así perceptible al "yo" consciente o sea, a la integridad del ser— se vería reducida en ustedes, en menor o mayor grado por la potencialidad de la reproducción que rescata y confirma la certeza del ser biológico o animal por sobre el cultural.

Pero esto que bajo circunstancias "espontáneas" [naturales] te podría ser una gran ventaja, se convierte actualmente en una gran desventaja no sólo por el rechazo que este ser animal te produce, sino que además, por la incerteza de la consecución de la maternidad, ya sea por causas como la infertilidad, imposibilidad de contraer matrimonio, la amenaza de la menopausia, por ejemplos, y también por la sombra cotidiana de lo menstrual, de por sí considerado como antiestético o repulsivo, y que te confirma mensualmente a tu "yo" animal y original como a uno también repulsivo, e incentivando la actualización de tu "yo" especular —la máscara que construyes con la ayuda del espejo— el "yo" imaginario tipo "Harper's Bazaar", en desmedro de tu propia realidad o integridad [imagina que sensaciones te produciría alguien que en vez de defecar un poco todos los días lo hiciera mensualmente por tres o cuatro días en forma continua… —No es lo mismo —pensarás. ¡Claro que no!].

Además, este "yo" original, arcaico, que te es propio y que te fundamenta, se te irá amplificando como repulsivo en la medida en que muchas de las necesidades de tu cuerpo no se satisfagan según las expectativas de uso que le suponía tu moral de origen católico o monógamo [los principales fundamentos occidentales].

La moral católica tradicional, por una parte, espera de tu cuerpo recato y, en tu actividad sexual, una intención estrictamente reproductiva, libre de toda voluptuosidad y erotismo activos. En cambio, nuestra cultura monógama espera de ti exuberancia y, en el sexo, un orgasmo conjunto con tu pareja masculina y provocado por la cópula.

Aunque se contradicen en varios aspectos, casi todos, hay un punto en común a ambas posturas y es referente a que tu placer o alegría sexual debe estar determinada por y tener por fin único, el que seas vaginalmente penetrada.

Esto que a ti te podría parecer pasado de moda es una sombra terriblemente actual en los hombres de todos nuestros países y de todas las clases sociales, en la mayoría de ustedes en las grandes masas medias y, especialmente, en todos los más jóvenes.

"Tu orgasmo ideal es aquel que obtienes simultáneamente con el varón y por su penetración" [—Natural —me contestarás.]

Considerando, entonces, que nuestra sexualidad es "física", intrínsecamente animal o natural, y que depende estrictamente de la correspondencia anatómica entre dos sexos —sexo viene del latín secus, según algunos, en el que significaba "al contrario"—, surgen dos preguntas obvias pero fundamentales.

¿Si el que seas penetrada es tu fuente "natural" de placer, por qué, entonces, tu capullo (clítoris) no está ubicado al interior de tcrisol (vagina, vulva) o, en su defecto, por qué el punto "G" no está en un lugar que pudiera ser estimulado directamente por el falo que te penetra?

 

2. en una encuesta francesa que abarcó a 15.000 mujeres —sin duda interesadas en el tema, era una encuesta de respuesta voluntaria— sólo el 28% indicó que obtiene más fácilmente un orgasmo si la penetra su compañero, sólo el 69% indicó que la penetración vaginal le gustaba mucho y sólo el 53% indicó que tenía orgasmos a menudo durante el coito; pero a pesar de esto el 62% opinó que la penetración vaginal es la meta normal de toda relación sexual.

Está claro que si la ubicación anatómica de tu capullo fuera otra que permitiera un mayor contacto con el falo que acoges, entonces el orgasmo producido por la penetración no sería ese ente tan difícil de obtener para tantas de ustedes por este medio2.

Y sobre el orgasmo, ¿por qué ninguna otra especie animal lo tiene contemplado en su sistema reproductivo, qué es él, cuál es su función y por qué es exclusivamente humano, si no femenino?

Y estas dos preguntas no están solas. Se acompañan de un sinnúmero de otras cuestiones sorprendentes en ustedes, aparentemente normales y civilizadas pero en el fondo incoherentes y todavía sin respuesta:

3. La pregunta en este caso podría ser: ¿por qué te ves más atractiva con los labios y uñas pintados de rojo? El rouge [carmín], que sepamos, existe desde siempre...

¿Por qué te pintas tan a menudo las uñas y labios de color rojo, o por qué escondes tus pezones, o por qué usas falda y tacos altos, y tantas otras cosas, en cambio nosotros, los hombres, no?

Frente al porqué de tus labios y uñas rojos, me contestarás espontáneamente que es "para verte más atractiva3", pero ésta no es en sí la respuesta, es más bien su consecuencia, un planteamiento. Buscando esa respuesta uno podría suponer, por ejemplo, partiendo de la base que el color rojo hace referencia al de la sangre, que podría tener relación con la caza primitiva: las huellas atávicas de una cacería.

Has click aquí para ver una foto interesante, se abrirá en una ventana nueva.

[Algunas hindúes se pintan también de rojo la planta de los pies. Ojo con esto.]

Pero, si así fuera, no sólo tus uñas y labios estarían "manchados", si no que casi todo tu cuerpo, como en cualquier carnicería animal .

¡En este caso sólo la punta de tus dedos y tu boca están involucrados en este ser más atractiva!

Pregunta aparte pero relacionada: ¿por qué los hombres actuales cortan sus uñas, barbas y cabellos?

  4. El arte de comerse las uñas y la compulsión de extraerse los cabellos, respectivamente

¿No son, de alguna manera, expresiones colectivas de onicofagias y tricotilomanías4 obsesivas?

Y hay otra cuestión que es de "gran interés":

En la gran mayoría de las especies animales el sangramiento genital de las hembras se produce en el período del celo que, como su nombre lo dice, atrae a numerosos machos de la misma especie para cruzarse con ellas y "celarlas", lo que al mismo tiempo las protege de los múltiples depredadores llamados por el olor de su sangre. Entonces: ¿cómo pudo haber sobrevivido una especie cuyas hembras sangraban 13 o más veces al año, por varios días, con olores detectables a kilómetros a la redonda por todo tipo de animales carnívoros y que, durante este período, lejos de atraer varones, parecen haberles sido bastante repugnantes?

¡La pregunta es buena, sin más!

Aquí podrías hacer una pausa, prepararte un café o algo similar y pensar un rato al respecto.

muchacha bailando

 


Prosigamos:

Obviamente la naturaleza te ha dado —les ha dado— recursos, ya olvidados y censurados, para resolver este problema o si no, simplemente, nosotros no habríamos podido competir con jaguares, lobos, jabalíes y hienas en hordas para la obtención de ustedes y la especie habría terminado.

Si analizamos las diversas culturas primitivas no va a ser necesario escarbar mucho para demostrar que de la misma manera que el incesto es un tabú por la profunda atracción que nos produce, la menstruación ha sido y es tabú por el mismo motivo.

Podrás pensar que estamos entrando en un tema desagradable y a muchas les va a ser chocante. Se preguntarán también qué importancia podría tener hoy en día. Pero si el tema es desagradable o chocante lo es porque hace referencia a un tabú, y el que tú sigas pareciendo hoy "más bella" pintada de rojo o, si prefieres, ensangrentada

5. El "vampirismo" que nos causa tanto terror porque precisamente apunta a nuestro interior repulsivo: un fantasma más. Este vampiro se parece tanto, tanto, al Hombre Lobo…

— una especie de vampiresa5

es porque el tema sigue hoy igual de vigente. No olvides, tampoco, que el mesoencéfalo, nuestro cerebro animal (o primitivo u olfativo), ocupa un porcentaje bajo pero no despreciable del actual y está lejos de estar atrofiado

Si observas al resto de los animales te va a resultar evidente que, al igual que como ellos se hacen el aseo oralmente [reciclaje] y se lamen unos a otros, tiene que haber existido, con las debidas diferencias, la "menstruofagia" [ingestión de la menstruación], como un sistema animal primitivo, y como un placer específico [aquí puedes tener una arcada], de suficiente atractivo como para mantenerte acompañada durante el período al menos [si hubieras sido primitiva], por uno o dos congéneres como veremos más adelante, y que por el hecho mismo de este "pseudo/vampirismo" no habrías tenido sangre limpia desperdiciada emitiendo su aroma, "reduciendo" sustancialmente el riesgo de llamar la atención de los depredadores.

Pero si esto era verdaderamente así, y por eso sólo digo "reduciendo", te encontrarías con el problema de que nada hay más indefenso que un animal entregado a un placer, sobre todo si éste dura cuatro días o más...Ir arriba

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